divendres, 19 d’octubre del 2018

La jota

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MÚSICA Y BAILE: LA COPLA O CANTAR (IV)
(Extracto del libro Música y tradición en Énguera y La Canal)

LA JOTA


El más moderno de los géneros de baile suelto es la jota, que en su expansión decimonónica destrona a los anteriores géneros. La jota es sin duda el género musical tradicional más extendido a lo largo de los diferentes territorios de la península Ibérica. Es conocida en todas las regiones y países del actual Estado español, con esta denominación. Sin embargo también encontramos otros nombres que se refieren a ligeras variantes de este mismo género, como por ejemplo la alegría en Andalucía o la isa en las Canarias. En Portugal tampoco es un género desconocido, y en algunas regiones lusas encontramos bien la jota, con este nombre, bien el vira, que no es sino una versión a las jotas arcaicas que se conservan en Galicia y en León. Incluso existe alguna versión en tierras americanas y filipinas.

Antes de describir las principales características del género, tenemos que hacer una pausa para hablar, aunque sea de manera muy breve y sin profundizar mucho, en el origen del género. En los ambientes folklóricos, es este un tema un tanto polémico, ya que todos quieren apuntarse la paternidad del género. En primer lugar, los valencianos tenemos una leyenda que cuenta que en época medieval, un ciudadano de la Valencia islámica, llamado Aben Jot, creó esta nueva música. La jota se llama así en honor al nombre de su creador. Las autoridades religiosas consideraron irreverente este nuevo género y condenaron al creador al destierro, quien se estableció en tierras aragonesas, como explica la copla:
La jota nació en Valencia
y se crió en Aragón.
Calatayud fue su cuna
a la orillita el Jalón.

Esta leyenda resulta simpática, pero no se sostiene en ningún criterio fiable. Los aragoneses también se quieren apuntar el mérito. La jota es en Aragón todo un símbolo, un signo de identidad colectiva, y negar el origen baturro del género es para la mayoría un insulto de lo más grave. En el siglo XX, los certámenes joteros, controlados y fomentados por las instituciones i por otras instancias del poder, contribuyeron a crear el mito de la nobleza baturra. Los aragoneses son, según este arquetipo, unas personas de ideas fijas, rudos y nobles, que cantan la jota. Pero no vale cualquier tipo de jota. Sólo sirve la jota espectacular y semiescolarizada, acompañada por una multitudinaria rondalla de cuerda que ejecuta infinidad de complicadas variaciones musicales, pero que marca siempre con un característico la entrada del cantador. La copla se canta con una voz poderosa, y hasta cierto punto impostada. Por fortuna, los aragoneses han descubierto que su folklore es mucho más que sólo la jota, y desde los años 90 están interesados en recuperar otros géneros y en superar el estereotipo “baturro”.

Andaluces, castellanos y navarros también han querido reivindicar la paternidad de la criatura. Por fortuna, en 1995, el catedrático de musicología del Conservatorio de Salamanca Miguel Manzano Alonso, publicó un estudio que ponía un poco de claridad en este asunto. Se trata del libro La jota como género musical, un estudio riguroso que intenta esclarecer las similitudes y diferencias de todas las canciones que se presentan con el nombre de jota en los diversos territorios hispánicos. Manzano supera de manera definitiva la polémica sobre el origen del género. Basándose en el estudio de muestras de todas las zonas, establece que nadie puede atribuirse en exclusiva la paternidad del género. Se trata de un género antiguo, común a muchos de los territorios, que ha ido evolucionando de diversas maneras en unos sitios y en otros. Manzano establece dos grandes grupos: la zona noroccidental de la península donde todavía encontramos el género en un estadio más primitivo, como canto vocal acompañado de percusión, y la zona central y oriental, donde le género ha evolucionado con la incorporación de repeticiones vocales y la presencia de otros instrumentos.

Respecto a la etimología del nombre, hemos de decir que la idea de que el sustantivo jota derive de Aben Jot es un auténtico disparate. Aunque no lo sabemos con certeza, lo más probable es que este nombre derive del verbo romance SALTARE, o más concretamente de su forma SAUTARE, que haría referencia al carácter movido y vivo del baile:

salta > sauta > sota > xota > jota

A pesar de estar de acuerdo con el origen antiguo del género que propone Manzano, lo cierto es que en la actualidad en tierras valencianas, y también en las zonas vecinas, la estructura que conocemos es una evolución relativamente moderna, que aparece a finales del siglo XVIII y que desplaza durante todo el siglo XIX a otros géneros anteriores.

Pero entremos en harina. Hablemos de las principales características de la jota. Se trata de un género nacido para ser cantado, y que casi siempre se acompaña de baile. Las jotas instrumentales o para otras funciones (de ronda, de quintos, de labrar, nanas…) son claramente posteriores al nacimiento de la estructura de canto y baile que nos ocupa. Presenta un ritmo ternario, generalmente 3/4 o 3/8, y la alternancia cada cuatro compases del acorde de tónica y el de séptima de dominante. La mayoría de la versiones que conocemos en La Canal se interpretan en las tonalidades de La mayor y Re mayor.
La estrofa que se usa en el canto es la cuarteta, llamada popularmente “canción”, “copla” o “cantar”. Son cuatro versos octosílabos con rima, generalmente asonante, en el segundo y cuarto:

Todos los quesinos, madre,
nâ más comen que garrofas
y cuando van a cagar
s’agarran a una coscoja
(Navarrés)


Después de cantar la copla, vienen los estribillos. Estos estribillos son llamados arremachos en Navalón. Parece ser que las estructuras más arcaicas son aquellas en que los estribillos son también cantados. La estrofa más usual en estos estribillos es la seguidilla, que alterna versos heptasílabos sin rima con pentasílabos de rima asonante:

        Como sé que te gustan
los cacahuetes,
por debajo la puerta
te meto siete.
(Navalón)

Por mucho agua que caiga
aquí en la peña,
no se volverá blanca
la que es morena.
(Chella)

Alebú, alebú,
tu madre viene.
Échale una mentira,
que te conviene.
        (Navalón)

Existe algún estribillo que presenta la estructura de seguidilla pero con medidas irregulares en algunos de sus versos:

Anda niña a tu casa
y lávate la cara
que si no te la lavas
no te casarás.
(Énguera)

Anda niña a tu casa
Y péinate el pelo
Que si no te lo peinas
Yo no te quiero.
(Énguera)

O también una estrofa que alterna heptasílabos y hexasílabos:

Patita colorada
Tiene la perdiz
Patita colorada
Piquito y nariz.
(El Calderón, Énguera)

Sin embargo también existen otros patrones métricos que aparecen en los estribillos cantados. Por ejemplo, hay algunos casos de cuartetas formadas por versos hexasílabos:

Al salir el sol
te quisiera ver
penjaêt dels ous
dalt d’un garrofer.
(Énguera)

Al salir el sol
Canta la perdiz
Y el gallo le canta
Quiquiquiriquí.
(Énguera)

Por aquí no hay nada,
por la plaza menos.
Resala(da) morena,
que por ti me muero
(Navalón)

A la jota, jota
que bailan los perros;
Levantan la pata,
se le ven los güegos.
(Anna)

Ay que sí que sí
ay que no que no
que de los bomberos
no me fio yo.
(Bicorp)

Ay que sí, que sí.
Ay que no que no.
Que esta morenita
la camelo yo.
(Navalón)

Ay que sí, que sí
Ay que no, que no
Si tu tienes huerto
Jardín tengo yo.
(Faracuat)

Al salir el sol
Te quisiera ver
Pero veo, niña,
Que no puede ser.
(Énguera, Navalón y Navarrés)

A veces estas cuartetas hexasílabas repiten los versos, por exigencia de las melodías con que se cantan, y se crean algunas estructuras de métrica más complejas:

Como se menea, como se menea,
El agua en el pozo,
Así se menea, así se menea
Tu cuerpo garboso.
Como se menea, como se menea,
El agua en la pila.
Así se menea, así se menea,
Tu cuerpo chequilla.
(Navalón)

Otras veces la cuarteta inicial continua con otros versos que la desarrollan formando una nueva estrofa de ocho versos:

Ay sin sal sin sal
En mig del bancal
El novio a la novia
Li ausava el brial.
Ay sin sal sin sal
Ay sin sal saleró,
El novio a la novia
Li ausava el faldó.
        (Navalón)

Al salir el sol,
Te quisiera ver
Pero veo, niña,
Que no puede ser
Que no puede ser
Que no hay ocasión
Para verte niña
Al salir el sol.
(Bicorp)


También existe la cuarteta de heptasílabos como estribillo:

A los títaros tocan
Yo te pago la entrá.
Si lo sabe tu madre
¿qué dirá? ¿qué dirá?
¿qué dirá? ¿qué dirá?
¿qué tendrá que decir?
Que te quiero y te amo
Y me muero por ti.
(Énguera)

Y a tu padre l´han hecho
Y a tu madre l´haran
Y a tu padre l´han hecho
Capitán general.
(Énguera)

Mírala que ahí la tienes,
échatela al rincón,
si es casada, casada,
si es soltera mejor.
(Chella)

Arrincónamela
y échamela al rincón
Si es casada, casada.
Si es doncella mejor.
(Bicorp)

Arrempuja, Maruja
y échatela al rincón.
Si es casada, casada.
Si es doncella mejor
(Énguera)

Ay sin sal sin sal
ay sin sal saleró
que a esa moza morena
me la camelo yo.
(Navalón)

A la una, a la una
A las dos, a las dos
El pimiento picante
Con arroz, con arroz.
(Faracuat)

También se puede utilizar la cuarteta de octosílabos, aunque esto ocurre menos frecuentemente. En este caso los versos segundo y cuarto siempre tendrán rima aguda o masculina para facilitar su ajuste con las melodías del canto:

Está lluviendo, lluviendo,
te mojarás, mojarás,
los zapatitos, zapatos
de colorín, colorán.
(Énguera)

Dices que tienes que tienes
que tienes un olivar.
Y el olivar que tú tienes
es que te quieres casar.
(Bicorp)

Tengo un reloj que me toca
la una, las dos y las tres.
Tengo un reloj que me toca
las cuatro y cinco y las seis.
        (Énguera)

Incluso el verso decasílabo aparece en algún estribillo:

Tápate María, tápate
que la pantorrilla te se ve.
Como te se vea lo demás
ya verás María dónde vas.
(Énguera)

Son abundantísimas las versiones de jota recogidas y es habitual que un mismo cantador conozca múltiples variantes. Pero no sólo se trata de un cambio de melodía. Podemos observar que hay diferentes formas de cantar las cuartetas. En primer lugar, hay que diferenciar dos tipos de jotas: las que entran a cantar en el acorde de dominante y las que entran en el acorde de tónica. Y todavía resulta más complicado su clasificación si tenemos en cuenta la estructura de las repeticiones de cada versos:

  • tipo A: 6 frases musicales y repetición de los versos con la estructura 123441. Se entra a cantar en el acorde de tónica. Solía usarse para las jotas de ronda, aunque también podía aparecer esta estructura en las jotas de baile.
La jota quieres que cante
La jota yo no la sé
por darle gusto a mi amante,
la jota yo cantaré.
La jota yo cantaré.
La jota quieres que cante.
(Énguera)

  • tipo B: 6 frases musicales y repetición de los versos con la estructura 123434. Como la anterior también entra en el acorde de tónica.

En esta calle que entramos
tiran agua y salen ranas.
Por eso s’ha de llamar
la calle de las marranas.
Por eso s’ha de llamar
la calle de las marranas.
(Chella)

  • tipo C: 7 frases musicales y repetición de los versos con la estructura 1123441. Es la estructura más frecuentemente usada. El canto empieza en el acorde de dominante.

Mírala por dónde viene,
mírala por dónde viene,
la tonta de mi mujer
con el pañuelo en la mano
cansadita de correr.
Cansadita de correr.
Mírala por dónde viene
(Énguera)

  • tipo D: 7 frases musicales y repetición de los versos con la estructura 1123434. También entra en el acorde de dominante. Esta estructura es muy abundante en los pueblos de esta comarca, pero conocemos muy pocos casos fuera de La Canal:

En el Cielo manda Dios;
en el cielo manda Dios;
en la justicia, l’alcalde;
en la calle, mandan tôs;
conmigo no manda nadie.
En la calle, mandan tôs;
conmigo no manda nadie.
(Navarrés)

  • tipo E: 7 frases musicales y repetición de los versos con la estructura: 2123434. Aunque existen ejemplos, esta estructura es poco usada en la comarcas meridionales valencianas. Sin embargo es la más habitual en el interior de la demarcación de Castellón, y es casi exclusiva en la actualidad en las jotas aragonesas. El canto empieza en el acorde de dominante.

Qué buenos chicos que son.
Madre mía, los mineros,
qué buenos chicos que son.
Nâ más tienen que una falta:
que mueren sin confesión.
Que mueren sin confesión.
Madre mía los mineros.
(Navalón)

  • Tipo F: En la aldea de Navalón hemos podido recoger ejemplos de jota que presenta una repetición de 8 frases musicales con la estructura 12123434. Así se cantaba la jota de los quintos y también hemos recogido una jota de baile de este tipo. Esta estructura es desconocida en el resto de la comarca, aunque existen ejemplos similares en Alicante y Murcia.

Cuanto más hondo es el pozo,
más fresquita sale l’agua.
Cuanto más hondo es el pozo,
más fresquita sale l’agua.
Cuánto más hablo contigo,
más me gustan tus palabras.
Cuánto más hablo contigo,
más me gustan tus palabras.

  • Tipo G: En Énguera, hemos encontrado una versión de jota que podríamos denominar arcaica. Se usaba como canto y baile de pascua. La copla no repite ningún verso, y por tanto su estructura es 1234. En Benafigos, Fermín Pardo recopiló una “arenilla” con esta misma estructura. Sin embargo, este tipo de jotas arcaicas sin repetición no son frecuentes en tierras valencianas, aunque sí las encontramos abundantemente en Castilla y especialmente en León.


    Una vieja y un candil
la perdición de una casa
la vieja por lo que gruñe
y el candil por lo que gasta.



















dijous, 18 d’octubre del 2018

El fandango

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MÚSICA Y BAILE: LA COPLA O CANTAR (III)
(Extracto del libro Música y tradición en Énguera y La Canal)

EL FANDANGO


Otro de los géneros de baile es el fandango, del que se ha recogido numerosos ejemplos en la comarca. Pero este nombre es un sustantivo polisémico. Con el nombre de fandango, se conocen en tierras valencianas a diversos géneros musicales que tienen en común el ser una música vivaz y enérgica destinada al baile :

  • En la Vall d’Albaida se llama “fandango” a ciertas tocatas de dulzaina, intercaladas en medio del baile de les danses, y que tienen como característica el hecho de ser melodías vivas y más movidas que las que su usan para la salida.
  • También se suele llamar “fandango” a la melodía final de las danzas, que tiene como característica el hecho de acelerarse progresivamente. Sin embargo, en Énguera, esta parte final del baile de plaza, se llama folías, nombre de un antiguo género conservado en otras comarcas valencianas pero desaparecido en La Canal.
  • Al norte del río Turia encontramos otro género llamado también fandango. Se trata de un género arcaico, seguramente presente también en otros territorios en un estadio anterior, que se caracteriza la alternancia de tres acordes: el de tónica, dominante y subdominante1. Fermín Pardo2 los denomina “fandangos enllaçats”, pero no me parece el nombre más adecuado porque aunque es cierto que normalmente han sobrevivido enlazados a la jota, los encontramos desvinculados de este género en poblaciones como Morella, Les Coves de Vinromà y Sant Mateu. Quizá seria más adecuado llamarlos fandangos arcaicos o fandangos septentrionales.
  • Seguramente emparentados con estos otros del norte, encontramos en el sur, entre la Sierra de Mariola y la pedanía alicantina del Verdegàs, otro género de fandango también antiguo, que se suele denominar “fandango de copla partida”. Joan Antoni Cerdà Mataix, ha estudiado a fondo estos fandangos y publicó un interesantísimo artículo3 que analiza las versiones conservadas: ni todos estos fandangos presentan copla partida ni todas las canciones con copla partida son fandangos...
  • Frente a estos fandangos antiguos, encontramos una evolución más moderna, que debió llegar a nuestra tierra en el siglo XVIII, probablemente desde Andalucía. Este tipo de fandangos recibe diversas denominaciones a lo largo y ancho de la geografía valenciana, debido precisamente al hecho de convivir con los otros géneros anteriores y por la necesidad de distinguirse de éstos. Así se dice marinería en la Plana, riberenca en la Ribera, ball de l’u en las comarcas centrales, malagueña en las comarcas meridionales4...

Es este último tipo el que encontramos en nuestra comarca. Al igual que en la vecina comarca del valle de Ayora, la denominación habitual que encontramos es la de fandango. Sin embargo, bajo este mismo nombre, hemos recogido versiones que presentan ligeras variantes, que se diferencian sobretodo en los estribillos:

  • estribillos que alternan dos acordes: El más sencillo alterna dos compases de Mi mayor con dos compases de Fa mayor. No es muy usado en la comarca, donde se prefiere la alternancia de Mi Mayor y La Menor cada dos compases, especialmente en los cantos improvisados con melodías afandangadas conocidos como “la versâ”.
  • estribillos de tres acordes. Parece una fusión de la dos variantes anteriores: dos compases de Mi Mayor, un compás de La Menor y un compás de Fa. Es muy habitual y es compartido con las vecinas comarcas del Valle de Ayora y de La Costera.
  • estribillos de cuatro acordes: cuatro compases de Mi Mayor, dos de La menor, uno de Sol Mayor, uno de Fa Mayor. Este tipo de estribillo es frecuente en la Mancha, pero poco conocido en Valencia.
La copla cantada, en todos los tipos, se acompaña de una rueda de acordes.

Mi mayor5: primer verso
Do mayor: repetición del primer verso
Fa mayor: segundo verso
Do mayor: tercer verso
Sol mayor séptima: cuarto verso
Do mayor: primera parte del quinto verso
(o primera parte de la repetición del primer verso)
Fa mayor: segunda parte del quinto verso
(o segunda parte de la repetición del primer verso)

Hemos de hacer referencia aquí al llamado baile de cuentas, que tuvo su época de esplendor desde mediados del s. XIX hasta la década de los 30 del pasado siglo. Es un baile escolarizado, opuesto, como signo de distinción, al baile espontáneo y mimético popular, mucho más sencillo. Para aprender este tipo de baile, las familias bienestantes, contrataban los servicios del llamado maestro de cuentas. Las mudanzas del baile de cuentas, se llaman pasadas, pasaêtas o pasaîcas porque su característica principal es el cruce con la pareja pasando al otro lado. Son muy comunes en La Canal, pero sobretodo en la vecina comarca de La Costera, donde su capital, Xàtiva, fue foco difusor de este tipo de bailes de escuela bolera.

El primer maestro de cuentas documentado en Énguera fue el “tío Maso”. Entre 1885 y 1890, Isabel Barrón Aleixandre, alumna suya, redacta unos apuntes que contienen la descripción de las pasaêtas que aprendió junto a sus cinco hermanas, Dolores, Araceli, Guadalupe, Asunción y Natalia, conocidas como “las Culanderas”, todas ellas afamadas bailadoras. Aquí están transcritas de manera literal:

>>(incompleta) jugando una enganchada el pie izquierdo al derecho primero ahora otra enganchada el izquierdo al derecho y tirando el derecho por detrás del izquierdo un brinco parado doce puntos marcados.

>>16. Saliendo de cara del bailador saltando dos brincos cara del bailador y quedando se (sic) parado con la cama izquierda un poco fuera y ajuntandola en la derecha encregullando los pies dos veces volviendose encontra el bailador ahora y saltando un brinco al aire en seco otro brinco al aire en favor del bailador en seco y otro brinco al aire tambien en seco con buelta (sic) de cara del bailador doce puntos marcados.

>>17. Saliendo de cara del bailador un brinco en seco un punto parado jugandole una puntada el derecho al izquierdo y saliendo el izquierdo delante dos brincos y tirando el izquierdo delante dos brincos y tirando el izquierdo por encima del derecho haciendo dos travadillas de culo al bailador y dando una buelta (sic) al aire el izquierdo por encima del derecho otra buelta (sic) el izquierdo por encima del derecho y quedandose de cara al bailador sacando el pie derecho fuera y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un punto parado doce puntos marcados.
 >>18. De cara al bailador saliendo dos travadillas y tirando el izquierdo por encima del derecho y levantando dos veces el izquierdo pegando una puntada el izquierdo en el derecho y dando una buelta (sic) al aire de cara al bailador otra buelta (sic) al aire quedandose de cara al bailador y tirando el pie derecho fuera y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un brinco en seco doce puntos marcados.

>>19. Saliendo de cara al bailador tirando el izquierdo por encima del derecho haciendo una travadilla de culo al bailador tirando el izquierdo por encima del derecho haciendo una travadilla y volviendose en contra el bailador de culo y pegando una enganchada el izquierdo en el derecho y el derecho en el izquierdo y otra el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un brinco en seco doce puntos marcados.
>>20.De cara del bailador saliendo el pie izquierdo delante y haciendo una besá (sic) callada levantando el pie izquierdo de culo el bailador y ahora el pié derecho y tirando el derecho por encima del izquierdo y volviendose de culo al bailador el pie izquierdo por encima del derecho una escarramplada y tirando el derecho fuera y besando el izquierdo al derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un brinco en seco doce puntos marcados.

>>21.De cara del bailador levantando los dos pies primero de cara del bailador repiqueteando los dos pies juntos de cara el bailador otra vez repiqueteando de culo al bailado (sic) y levantando el pié izquierdo y despues el derecho de culo al bailador levantan primero la pierna izquierda y luego la derecha y haciendo una travadilla corrida y una buelta (sic) al aire tirando la pierna derecha fuera y besando la izquierda en la derecha y la derecha por detras de la izquierda un brinco parado doce puntos marcados.
>>22.Saliendo de cara del bailador un brinco parado sin menearse con el pié izquierdo por encima del derecho y haciendo una travadilla corrida de cara el bailador ahora tirando el derecho por encima del derecho (sic) una buelta (sic) al aire y tirando el derecho fuera y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detrás del izquierdo un brinco parado doce puntos marcados.

>>23. De cara el bailador una escarramplada tirando el pié derecho por detras del izquierdo media buelta (sic) al aire y quedandose de culo al bailador ahora una travadilla corrida y otra escarramplada de cara al bailador y tirando el pié derecho por detras del izquierdo una buelta (sic) al aire (ilegible) en el derecho y tres travadillas un brinco parado doce puntos marcados.
>>24. De cara al bailador haciendo una travadilla al aire de costado al bailador y tirando el pié derecho por detras del izquierdo haciendo una travadilla al aire y ahora bolviendo se (sic) de cara al bailador haciendo una enganchada el pié izquierdo al derecho otra enganchada el derecho en el izquierdo y tirando el derecho por detras del izquierdo un esvarón en tierra y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho (incompleta)

Las páginas anteriores y posteriores de estos apuntes no se conservan, ya que el manuscrito fue utilizado años más tarde para encender fuego, hasta que el propietario, Eliseo Jiménez Barrón, se dio cuenta de que eran pasaêtas y entregó una copia al grupo de danzas de la Sección Femenina. Las pasadas, sin embargo, no se llegaron a restaurar por la dificultad de interpretar los apuntes y saber qué significaba exactamente cada uno de los movimientos nombrados. Además, al presentar una redacción sin signos de puntuación, resulta imposible discernir con seguridad qué movimiento pertenece a cada punto del baile de cuentas.


El hecho de estar numeradas nos da testimonio de la cantidad de pasadas que llegaban a enseñar de los maestros de baile de cuentas. Este tipo de baile gozaba de prestigio y otorgaba estatus social: era un signo de distinción. Los maestros de cuenta cobraban sus servicios y no estaban al alcance de todo el mundo. Vicente Barrón Camarasa, padre de las “Culanderas” tenía un molino de trigo y junto a su mujer Isabel Aleixandre Santonja, debió pensar que la mejor forma de asegurase el futuro de sus seis hijas, sería darles una buena formación. Y eso, en la segunda mitad del siglo XIX, significaba enseñarles todo lo necesario para el matrimonio. A parte de saber leer y de escribir con una delicada caligrafía, además de otras labores domésticas, las seis hermanas aprendieron a coser... y aprendieron “baile de cuentas”, cosa que les aseguraba la admiración del resto de los participantes en los saraos públicos.

Otro alumno del “tío Maso”, contemporáneo de “las Culanderas”, fue Rafael López, “el tío Cardero”. Él y un grupo de amigos suyos acudían a las clases de baile del maestro de cuentas, y pagaban en especie, trabajando los domingos en las tierras del tío Maso. Su hijo, Miguel López Sarrión, nacido en 1909, heredó no sólo el apodo familiar, sino también el repertorio de baile. Podemos decir que Miguel fue el último de los maestros de cuentas enguerinos, quien además de la tradición familiar conoció otras escuelas de La Costera, entre las que destacaba la de Adela Penadés, “la Polaca”, de la Llosa de Ranes. En varias ocasiones, le ofrecieron marcharse de Énguera para formar parte, como cantador6 y bailador, de alguno de los grupos folklóricos de la época, los llamados Quadros de Balls Populars. Su situación personal y familiar se lo impidió.

Miguel enseñó pasaêtas a varias generaciones de bailadores, y fue durante mucho tiempo maestro y bailador del grupo de Sección Femenina. A Cardero, le tocó vivir en una época en que ser maestro de cuentas ya no era un oficio remunerado. En el año 1994, escribe un pequeño libro titulado Coplas y fandangos aportados por Miguel “Cardero”. Con la intención de hacerlo público, y gracias a Francisco Santonja Davó, director de la Casa de la Cultura, se hacen varias copias, en una modesta edición casera, que son distribuidas a las asociaciones del pueblo, a los centros educativos y al Ayuntamiento. También se deja copia para pública consulta en la biblioteca municipal. El libro consta de un prólogo con apuntes biográficos del autor, una colección de coplas, seis montajes diferentes de fandangos, con distintas combinaciones de letras y pasadas, y la descripción de diecinueve pasadas para ser bailadas en las Danzas. Nos transmitió la versión de fandango que grabamos en el corte 19 del CD “Énguera y La Canal, música tradicional valenciana”.

También gracias al trabajo de la Colla Brials podemos escuchar otras versiones de estos fandangos de baile de cuentas. Así, en primer lugar, el tema 8 del citado disco compacto es otro fandango de características similares recopilado en 1990 en la aldea de Navalón, y transmitido por Francisco Micó, quien lo bailaba con pasos agarrados de mazurca, aunque nos aseguró que sus padres lo bailaban con pasaêtas. Y, por otra parte, el disco “La tradición en Enguera y Navalón” se cierra con otra versión transmitida por Jesús Miñana Prats, el tío Bau. Estos fandangos de cuentas, se caracterizan por el cambio en el acompañamiento de las postizas y guitarra, que mudan al acompañamiento de bolero al tiempo de ejecutar la pasaêta, y vuelven al de fandango en los estribillos, hecho también frecuente en La Costera, lo que se produce para ajustar perfectamente el acompañamiento musical a la ejecución de ese tipo de mudanzas escolarizadas.


El fandango en la comarca también se bailaba de manera más espontánea, con sencillas mudanzas alejadas de las estructuras complicadas del baile escolarizado y próximas al baile mimético. Así encontramos que el tema 2 del primer monográfico de la Colla Brials es un fandango transmitido en 1996 por Ernesto Esteve Calatayud, “el tío Máxim”, quien lo recordaba de la partida serrana de Faracuat donde se crió. Tiene un acompañamiento más popular y sencillo, que nos recuerda a las fandangos y rondeñas manchegos y a las malagueñas murcianas y alicantinas. En Navalón, la familia Micó también nos trasmitió una versión de fandango para ser bailada con pasos del baile agarrado.

De igual manera que en las jotas, ante la escasez de instrumentos de melodía, ya que el fandango se interpretaba normalmente acompañado sólo de una guitarra rasgueada, se solían cantar algunos estribillos a coro, entre copla y copla:

Dos y dos son cuatro
cuatro y dos son seis
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis.
Y cuatro son veinte
y dos veintidós,
y ocho, son trenta
y dos, trenta y dos.
Y ocho son cuarenta
y dos cuarenta y dos.
Y ocho son cincuenta
y aquí s’acabó.
(Navalón)

Desde que t’he visto
desde que te vi
desde que t’he visto
la que más quiero es a ti.
La que más quiero es a ti
La que más quiero es a ti
Desde que t’he visto
desde que te vi.
(Bicorp)

Io tinc un clau
io tinc un clau
que se meneja
pero que no cau
Tot serà p’a tu
si et cases én mi.
Tot serà p’a tu
cabota i raïl.
(Énguera)

Respecto a las letras del canto, se utilizaban cuartetas y quintillas. Ambas estrofas son compartidas por la jota y el fandango, y pueden aparecer indistintamente en un género o en otro. Sin embargo, así como la jota muestra preferencia por las estrofas de cuarto versos, observamos que la quintilla es la estrofa más usada en las melodías de fandango.

NOTAS:
1 GRUP RAMELL (2006), doble CD “ De rondes i bureos, música dels valencians de secà”, Lemonsongs.
2 PARDO, Fermín y JESÚS-MARÍA, José A. (2001), La música popular en la tradición valenciana, Biblioteca de música valenciana, número 4, IVM, Valencia.
3 CERDÀ I MATAIX, Joan A. (2004), “La jota de quatre i el fandango de cobla partida” dins La xitxarra, publicació de cultura popular de la Vall de Biar, número 1. Associació d’Estudis tradicionals “Sagueta Nova”. Biar.
4 Hay otros nombres para el género, con una distribución más local: l’ u i dos, el ball per dalt, el ball pla, la sandinga, el ball del peu xafat, l’onze, el dos, la safanòria...
5 La tonalidad más habitual en los fandangos es la de Mi, aunque existen versiones en Fa sostenido, La y Si.
6 Su agudísima y potente la podemos escuchar grabada en la pista 17 del CD Énguera y La Canal, música valenciana, donde canta una jota; también interpreta una canción de labrar en el CD La tradición en Enguera y Navalón.