dijous, 18 d’octubre del 2018

El fandango

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MÚSICA Y BAILE: LA COPLA O CANTAR (III)
(Extracto del libro Música y tradición en Énguera y La Canal)

EL FANDANGO


Otro de los géneros de baile es el fandango, del que se ha recogido numerosos ejemplos en la comarca. Pero este nombre es un sustantivo polisémico. Con el nombre de fandango, se conocen en tierras valencianas a diversos géneros musicales que tienen en común el ser una música vivaz y enérgica destinada al baile :

  • En la Vall d’Albaida se llama “fandango” a ciertas tocatas de dulzaina, intercaladas en medio del baile de les danses, y que tienen como característica el hecho de ser melodías vivas y más movidas que las que su usan para la salida.
  • También se suele llamar “fandango” a la melodía final de las danzas, que tiene como característica el hecho de acelerarse progresivamente. Sin embargo, en Énguera, esta parte final del baile de plaza, se llama folías, nombre de un antiguo género conservado en otras comarcas valencianas pero desaparecido en La Canal.
  • Al norte del río Turia encontramos otro género llamado también fandango. Se trata de un género arcaico, seguramente presente también en otros territorios en un estadio anterior, que se caracteriza la alternancia de tres acordes: el de tónica, dominante y subdominante1. Fermín Pardo2 los denomina “fandangos enllaçats”, pero no me parece el nombre más adecuado porque aunque es cierto que normalmente han sobrevivido enlazados a la jota, los encontramos desvinculados de este género en poblaciones como Morella, Les Coves de Vinromà y Sant Mateu. Quizá seria más adecuado llamarlos fandangos arcaicos o fandangos septentrionales.
  • Seguramente emparentados con estos otros del norte, encontramos en el sur, entre la Sierra de Mariola y la pedanía alicantina del Verdegàs, otro género de fandango también antiguo, que se suele denominar “fandango de copla partida”. Joan Antoni Cerdà Mataix, ha estudiado a fondo estos fandangos y publicó un interesantísimo artículo3 que analiza las versiones conservadas: ni todos estos fandangos presentan copla partida ni todas las canciones con copla partida son fandangos...
  • Frente a estos fandangos antiguos, encontramos una evolución más moderna, que debió llegar a nuestra tierra en el siglo XVIII, probablemente desde Andalucía. Este tipo de fandangos recibe diversas denominaciones a lo largo y ancho de la geografía valenciana, debido precisamente al hecho de convivir con los otros géneros anteriores y por la necesidad de distinguirse de éstos. Así se dice marinería en la Plana, riberenca en la Ribera, ball de l’u en las comarcas centrales, malagueña en las comarcas meridionales4...

Es este último tipo el que encontramos en nuestra comarca. Al igual que en la vecina comarca del valle de Ayora, la denominación habitual que encontramos es la de fandango. Sin embargo, bajo este mismo nombre, hemos recogido versiones que presentan ligeras variantes, que se diferencian sobretodo en los estribillos:

  • estribillos que alternan dos acordes: El más sencillo alterna dos compases de Mi mayor con dos compases de Fa mayor. No es muy usado en la comarca, donde se prefiere la alternancia de Mi Mayor y La Menor cada dos compases, especialmente en los cantos improvisados con melodías afandangadas conocidos como “la versâ”.
  • estribillos de tres acordes. Parece una fusión de la dos variantes anteriores: dos compases de Mi Mayor, un compás de La Menor y un compás de Fa. Es muy habitual y es compartido con las vecinas comarcas del Valle de Ayora y de La Costera.
  • estribillos de cuatro acordes: cuatro compases de Mi Mayor, dos de La menor, uno de Sol Mayor, uno de Fa Mayor. Este tipo de estribillo es frecuente en la Mancha, pero poco conocido en Valencia.
La copla cantada, en todos los tipos, se acompaña de una rueda de acordes.

Mi mayor5: primer verso
Do mayor: repetición del primer verso
Fa mayor: segundo verso
Do mayor: tercer verso
Sol mayor séptima: cuarto verso
Do mayor: primera parte del quinto verso
(o primera parte de la repetición del primer verso)
Fa mayor: segunda parte del quinto verso
(o segunda parte de la repetición del primer verso)

Hemos de hacer referencia aquí al llamado baile de cuentas, que tuvo su época de esplendor desde mediados del s. XIX hasta la década de los 30 del pasado siglo. Es un baile escolarizado, opuesto, como signo de distinción, al baile espontáneo y mimético popular, mucho más sencillo. Para aprender este tipo de baile, las familias bienestantes, contrataban los servicios del llamado maestro de cuentas. Las mudanzas del baile de cuentas, se llaman pasadas, pasaêtas o pasaîcas porque su característica principal es el cruce con la pareja pasando al otro lado. Son muy comunes en La Canal, pero sobretodo en la vecina comarca de La Costera, donde su capital, Xàtiva, fue foco difusor de este tipo de bailes de escuela bolera.

El primer maestro de cuentas documentado en Énguera fue el “tío Maso”. Entre 1885 y 1890, Isabel Barrón Aleixandre, alumna suya, redacta unos apuntes que contienen la descripción de las pasaêtas que aprendió junto a sus cinco hermanas, Dolores, Araceli, Guadalupe, Asunción y Natalia, conocidas como “las Culanderas”, todas ellas afamadas bailadoras. Aquí están transcritas de manera literal:

>>(incompleta) jugando una enganchada el pie izquierdo al derecho primero ahora otra enganchada el izquierdo al derecho y tirando el derecho por detrás del izquierdo un brinco parado doce puntos marcados.

>>16. Saliendo de cara del bailador saltando dos brincos cara del bailador y quedando se (sic) parado con la cama izquierda un poco fuera y ajuntandola en la derecha encregullando los pies dos veces volviendose encontra el bailador ahora y saltando un brinco al aire en seco otro brinco al aire en favor del bailador en seco y otro brinco al aire tambien en seco con buelta (sic) de cara del bailador doce puntos marcados.

>>17. Saliendo de cara del bailador un brinco en seco un punto parado jugandole una puntada el derecho al izquierdo y saliendo el izquierdo delante dos brincos y tirando el izquierdo delante dos brincos y tirando el izquierdo por encima del derecho haciendo dos travadillas de culo al bailador y dando una buelta (sic) al aire el izquierdo por encima del derecho otra buelta (sic) el izquierdo por encima del derecho y quedandose de cara al bailador sacando el pie derecho fuera y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un punto parado doce puntos marcados.
 >>18. De cara al bailador saliendo dos travadillas y tirando el izquierdo por encima del derecho y levantando dos veces el izquierdo pegando una puntada el izquierdo en el derecho y dando una buelta (sic) al aire de cara al bailador otra buelta (sic) al aire quedandose de cara al bailador y tirando el pie derecho fuera y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un brinco en seco doce puntos marcados.

>>19. Saliendo de cara al bailador tirando el izquierdo por encima del derecho haciendo una travadilla de culo al bailador tirando el izquierdo por encima del derecho haciendo una travadilla y volviendose en contra el bailador de culo y pegando una enganchada el izquierdo en el derecho y el derecho en el izquierdo y otra el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un brinco en seco doce puntos marcados.
>>20.De cara del bailador saliendo el pie izquierdo delante y haciendo una besá (sic) callada levantando el pie izquierdo de culo el bailador y ahora el pié derecho y tirando el derecho por encima del izquierdo y volviendose de culo al bailador el pie izquierdo por encima del derecho una escarramplada y tirando el derecho fuera y besando el izquierdo al derecho y tirando el derecho por detras del izquierdo un brinco en seco doce puntos marcados.

>>21.De cara del bailador levantando los dos pies primero de cara del bailador repiqueteando los dos pies juntos de cara el bailador otra vez repiqueteando de culo al bailado (sic) y levantando el pié izquierdo y despues el derecho de culo al bailador levantan primero la pierna izquierda y luego la derecha y haciendo una travadilla corrida y una buelta (sic) al aire tirando la pierna derecha fuera y besando la izquierda en la derecha y la derecha por detras de la izquierda un brinco parado doce puntos marcados.
>>22.Saliendo de cara del bailador un brinco parado sin menearse con el pié izquierdo por encima del derecho y haciendo una travadilla corrida de cara el bailador ahora tirando el derecho por encima del derecho (sic) una buelta (sic) al aire y tirando el derecho fuera y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho por detrás del izquierdo un brinco parado doce puntos marcados.

>>23. De cara el bailador una escarramplada tirando el pié derecho por detras del izquierdo media buelta (sic) al aire y quedandose de culo al bailador ahora una travadilla corrida y otra escarramplada de cara al bailador y tirando el pié derecho por detras del izquierdo una buelta (sic) al aire (ilegible) en el derecho y tres travadillas un brinco parado doce puntos marcados.
>>24. De cara al bailador haciendo una travadilla al aire de costado al bailador y tirando el pié derecho por detras del izquierdo haciendo una travadilla al aire y ahora bolviendo se (sic) de cara al bailador haciendo una enganchada el pié izquierdo al derecho otra enganchada el derecho en el izquierdo y tirando el derecho por detras del izquierdo un esvarón en tierra y besando el izquierdo en el derecho y tirando el derecho (incompleta)

Las páginas anteriores y posteriores de estos apuntes no se conservan, ya que el manuscrito fue utilizado años más tarde para encender fuego, hasta que el propietario, Eliseo Jiménez Barrón, se dio cuenta de que eran pasaêtas y entregó una copia al grupo de danzas de la Sección Femenina. Las pasadas, sin embargo, no se llegaron a restaurar por la dificultad de interpretar los apuntes y saber qué significaba exactamente cada uno de los movimientos nombrados. Además, al presentar una redacción sin signos de puntuación, resulta imposible discernir con seguridad qué movimiento pertenece a cada punto del baile de cuentas.


El hecho de estar numeradas nos da testimonio de la cantidad de pasadas que llegaban a enseñar de los maestros de baile de cuentas. Este tipo de baile gozaba de prestigio y otorgaba estatus social: era un signo de distinción. Los maestros de cuenta cobraban sus servicios y no estaban al alcance de todo el mundo. Vicente Barrón Camarasa, padre de las “Culanderas” tenía un molino de trigo y junto a su mujer Isabel Aleixandre Santonja, debió pensar que la mejor forma de asegurase el futuro de sus seis hijas, sería darles una buena formación. Y eso, en la segunda mitad del siglo XIX, significaba enseñarles todo lo necesario para el matrimonio. A parte de saber leer y de escribir con una delicada caligrafía, además de otras labores domésticas, las seis hermanas aprendieron a coser... y aprendieron “baile de cuentas”, cosa que les aseguraba la admiración del resto de los participantes en los saraos públicos.

Otro alumno del “tío Maso”, contemporáneo de “las Culanderas”, fue Rafael López, “el tío Cardero”. Él y un grupo de amigos suyos acudían a las clases de baile del maestro de cuentas, y pagaban en especie, trabajando los domingos en las tierras del tío Maso. Su hijo, Miguel López Sarrión, nacido en 1909, heredó no sólo el apodo familiar, sino también el repertorio de baile. Podemos decir que Miguel fue el último de los maestros de cuentas enguerinos, quien además de la tradición familiar conoció otras escuelas de La Costera, entre las que destacaba la de Adela Penadés, “la Polaca”, de la Llosa de Ranes. En varias ocasiones, le ofrecieron marcharse de Énguera para formar parte, como cantador6 y bailador, de alguno de los grupos folklóricos de la época, los llamados Quadros de Balls Populars. Su situación personal y familiar se lo impidió.

Miguel enseñó pasaêtas a varias generaciones de bailadores, y fue durante mucho tiempo maestro y bailador del grupo de Sección Femenina. A Cardero, le tocó vivir en una época en que ser maestro de cuentas ya no era un oficio remunerado. En el año 1994, escribe un pequeño libro titulado Coplas y fandangos aportados por Miguel “Cardero”. Con la intención de hacerlo público, y gracias a Francisco Santonja Davó, director de la Casa de la Cultura, se hacen varias copias, en una modesta edición casera, que son distribuidas a las asociaciones del pueblo, a los centros educativos y al Ayuntamiento. También se deja copia para pública consulta en la biblioteca municipal. El libro consta de un prólogo con apuntes biográficos del autor, una colección de coplas, seis montajes diferentes de fandangos, con distintas combinaciones de letras y pasadas, y la descripción de diecinueve pasadas para ser bailadas en las Danzas. Nos transmitió la versión de fandango que grabamos en el corte 19 del CD “Énguera y La Canal, música tradicional valenciana”.

También gracias al trabajo de la Colla Brials podemos escuchar otras versiones de estos fandangos de baile de cuentas. Así, en primer lugar, el tema 8 del citado disco compacto es otro fandango de características similares recopilado en 1990 en la aldea de Navalón, y transmitido por Francisco Micó, quien lo bailaba con pasos agarrados de mazurca, aunque nos aseguró que sus padres lo bailaban con pasaêtas. Y, por otra parte, el disco “La tradición en Enguera y Navalón” se cierra con otra versión transmitida por Jesús Miñana Prats, el tío Bau. Estos fandangos de cuentas, se caracterizan por el cambio en el acompañamiento de las postizas y guitarra, que mudan al acompañamiento de bolero al tiempo de ejecutar la pasaêta, y vuelven al de fandango en los estribillos, hecho también frecuente en La Costera, lo que se produce para ajustar perfectamente el acompañamiento musical a la ejecución de ese tipo de mudanzas escolarizadas.


El fandango en la comarca también se bailaba de manera más espontánea, con sencillas mudanzas alejadas de las estructuras complicadas del baile escolarizado y próximas al baile mimético. Así encontramos que el tema 2 del primer monográfico de la Colla Brials es un fandango transmitido en 1996 por Ernesto Esteve Calatayud, “el tío Máxim”, quien lo recordaba de la partida serrana de Faracuat donde se crió. Tiene un acompañamiento más popular y sencillo, que nos recuerda a las fandangos y rondeñas manchegos y a las malagueñas murcianas y alicantinas. En Navalón, la familia Micó también nos trasmitió una versión de fandango para ser bailada con pasos del baile agarrado.

De igual manera que en las jotas, ante la escasez de instrumentos de melodía, ya que el fandango se interpretaba normalmente acompañado sólo de una guitarra rasgueada, se solían cantar algunos estribillos a coro, entre copla y copla:

Dos y dos son cuatro
cuatro y dos son seis
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis.
Y cuatro son veinte
y dos veintidós,
y ocho, son trenta
y dos, trenta y dos.
Y ocho son cuarenta
y dos cuarenta y dos.
Y ocho son cincuenta
y aquí s’acabó.
(Navalón)

Desde que t’he visto
desde que te vi
desde que t’he visto
la que más quiero es a ti.
La que más quiero es a ti
La que más quiero es a ti
Desde que t’he visto
desde que te vi.
(Bicorp)

Io tinc un clau
io tinc un clau
que se meneja
pero que no cau
Tot serà p’a tu
si et cases én mi.
Tot serà p’a tu
cabota i raïl.
(Énguera)

Respecto a las letras del canto, se utilizaban cuartetas y quintillas. Ambas estrofas son compartidas por la jota y el fandango, y pueden aparecer indistintamente en un género o en otro. Sin embargo, así como la jota muestra preferencia por las estrofas de cuarto versos, observamos que la quintilla es la estrofa más usada en las melodías de fandango.

NOTAS:
1 GRUP RAMELL (2006), doble CD “ De rondes i bureos, música dels valencians de secà”, Lemonsongs.
2 PARDO, Fermín y JESÚS-MARÍA, José A. (2001), La música popular en la tradición valenciana, Biblioteca de música valenciana, número 4, IVM, Valencia.
3 CERDÀ I MATAIX, Joan A. (2004), “La jota de quatre i el fandango de cobla partida” dins La xitxarra, publicació de cultura popular de la Vall de Biar, número 1. Associació d’Estudis tradicionals “Sagueta Nova”. Biar.
4 Hay otros nombres para el género, con una distribución más local: l’ u i dos, el ball per dalt, el ball pla, la sandinga, el ball del peu xafat, l’onze, el dos, la safanòria...
5 La tonalidad más habitual en los fandangos es la de Mi, aunque existen versiones en Fa sostenido, La y Si.
6 Su agudísima y potente la podemos escuchar grabada en la pista 17 del CD Énguera y La Canal, música valenciana, donde canta una jota; también interpreta una canción de labrar en el CD La tradición en Enguera y Navalón.








dissabte, 13 d’octubre del 2018

Las seguidillas

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MÚSICA Y BAILE: LA COPLA O CANTAR (II)
(Extracto del libro Música y tradición en Énguera y La Canal)

LAS SEGUIDILLAS



Las seguidillas son uno de los géneros musicales más antiguos de cuantos forman el repertorio tradicional, cosa que explica que nos hayan llegado pocas versiones en la comarca. Nuestros informantes de más edad, nacidos entre 1904 y 1915, ya no las llegaron a bailar. Existen dos tipos, diferenciados en el rasgueo y golpeado de la guitarra: las manchegas y las torrâs.

En el disco Énguera y La Canal, música tradicional valenciana se grabaron unas seguidillas del primer tipo. Fueron transmitidas, entre otros, por Miguel López, Leonor Madrigal y José Ferrándiz, vecinos de Énguera, quienes recordaban una versión que se cantaba y bailaba en Pascua, cuando la gente salía a la eras a comerse la mona. Esta canción de Pascua presenta concomitancias melódicas con otras versiones de seguidillas que conocemos de Annauir y Vallada (La Costera), Biar (L’Alcoià), Villena (Alto Vinalopó) y Caudete, pueblo de origen valenciano que actualmente está en la provincia de Albacete. En estos pueblos se llama parrandas a estas seguidillas, aunque no coincidan con las parrandas murcianas y estén más próximas a las seguidillas llamadas corridas o manchegas.

Francisco Micó, vecino de Navalón, nos transmitió otra canto de seguidilla, con diferente acompañamiento, similar a las llamadas pardicas murcianas o torrâs manchegas. Sin duda se trata de una melodía alóctona introducida en la aldea por influencia de las zonas vecinas. Podemos escuchar un fragmento de estas seguidillas, cantadas directamente por el informante, seguidas de la reinterpretación realizada por la Colla Brials, en la pista 15 del CD La tradición en Enguera y Navalón. Las torrâs también eran conocidas en otras poblaciones como Bicorp y Énguera, donde varias personas nos dieron referencias aunque ya no recordaban las melodías y tenían una vaga noción sobre la forma de bailarlas.

La estrofa de la seguidilla está formada por cuatro versos, de los cuales el primero y el tercero son heptasílabos y el segundo y cuarto, pentasílabos. La rima, generalmente asonante, sólo está presente en los versos pares.

La primer seguidilla 7-
que vino al mundo 5a
que fue la tararara 7-
y el tararuro. 5a

Las letras de seguidilla son muy abundantes en la comarca, aunque debemos de advertir que muchas de ellas han sobrevivido no ligadas al género musical que las vio nacer, sino reconvertidas en estribillo de jota.

Seguidillas corridas
van por la calle.
Como van tan corridas
no las ve nadie.

¿Qué es aquello que abaja
por l´alto el cerro?
Son las tripas de un fraile
que arrastra un perro.

Una vieja muy vieja
dijo al pan duro:
Si te pillara en sopas,
yo te aseguro ...”

Una vieja muy vieja
puso la olla,
por meter la cuchara,
metió la escoba.

Una recién casada
puso la olla
con un cántaro d´agua
y una cebolla.

Una recién casada
puso la olla.
Por meter la cuchara,
metió la escoba.

El jornal de la mujer
es muy cortico;
Y el que lo deja perder
es muy tontico.

A poquito, a poquito
no te apresures
porque eres de mi gusto
y quiero que dures.

Zanahorias borrachas,
pan de centeno.
En llenando la tripa,
todo está bueno.

Como sé que te gustan
las aceitunas,
por debajo la puerta
te tiro algunas.

Costereta p´arriba
quiero a mi burro
que costera p´abajo
yo me la subo.

Te pones en la puerta
y a todos notas,
y tú tienes más faltas
que una pelota.

Antes de yo ser tuya
ya me amenazas
cogerás de mi huerto
las calabazas.

A la gorda, la gorda
le pica el culo
y se arrasca, se arrasca
con un cañuto.

¿Por dónde vas a misa
que no te veo?
Por un empedradito
que han hecho nuevo.

Si alguna vez te quise
fue por el pelo.
Y ahora que estás pelona
ya no te quiero.

A la calle abajito
va una gallina,
meneando la cola
la muy cochina.

A la calle abajito
van dos ratones,
uno lleva enaguas
y otro calzones.

Esperando que enviudes
no me he casado.
Mira si son pruebas
de enamorado.

Una pulga saltando
Rompió un lebrillo
Vinticinco cazuelas
Y un pucherillo
Y si no la detienen
Mata un chiquillo.

Cada vez que te veo
se me endereza
la punta del pañuelo
de la cabeza.

Aunque quieras a un hombre
más que a tu vida
no se lo manifiestes
que eres perdida.

Cuando cantan las ranas,
bailan los zapos;
tocan las castañetas
los ranacuajos.

Anda y andilla, mamita,
anda y andillo;
que una pulga saltando
rompió un ladrillo.

Una sartén sin mango
Me dio mi suegra
Cada vez que me riño
Viene a por ella.

A la tía Curricalles
Le he visto el culo
No he visto chimenera
Que eche más humo.

San Antonio de Pauda
Tiene un Niñito
Que ni come, ni bebe
Y está gordito.

A la Virgen del Carmen
Pinta la uva
Y al Virgen de Agosto
Ya está madura.

El ratón que más tiene
Son los bujeros
Sale el gato, y lo pilla,
Anda y salero.

Y una que yo tenía
Y ya no me quiere
Como poco valía
Poco me duele.

Y aunque vaigas y vengas
A la botica
Ese mal de cabeza
No se te quita.

A veces, las seguidillas presentaban un estribillo final. Se trata de tres versos que se añaden a la estrofa, para evitar las excesivas repeticiones de la canción:

Ole salero
Un chorizo, dos magras,
Y un par de huevos.


Y al estribillo
Que una puza bailando
Trencó un lebrillo.


Y al estribillo,
como no sé ninguno,
ninguno digo.

Existen también estrofas de seguidilla que presentan este estribillo fusionado. Son las llamadas “seguidillas con bordón”. Fueron muy habituales en las funciones de los teatros a finales del siglo XVIII, y suelen ser de origen culto:

La mujer y las cuerdas 7-
de la guitarra 5a
es menester talento 7-
para templarlas. 5a
Flojas no suenan 5b
y suelen saltar muchas 7-
si las aprietan. 5b

Pastor, si vas al monte
o a la montaña,
tira una piedra fuerte
a mi ventana.
Tírala fuerte,
para si estoy durmiendo
que me despierte.
(Bicorp)

Existe otro género musical similar a las seguidilla. Las jeringonzas del interior valenciano presentan un acompañamiento musical similar al de las torrâs, cosa que también observamos en la mayoría de versiones manchegas. Se trata de un baile antiguo, ya documentado a mediados del s.XVI1, muy extendido por casi toda la geografía estatal, desde Galicia a Canarias. Era un baile de rogle indispensable en cualquier sarao: los participantes se disponen en círculo en cuyo interior un bailador ha de seguir con pericia las mudanzas que le marca la bailadora bajo la atenta mirada de los participantes. Se muda de pareja siguiendo las indicaciones de la letra de la canción.

CERINGOSA2

Transmitido por Miguel López Sarrión
Énguera.

Esta es la ceringosa del baile
con su ceringota, la ceringotana.

Por lo bien que lo baila la moza
que busque compaña (bis)
Salga usté.
Salga usté, salga usté, salga usté.

Salga usté, que la quiero yo ver
saltar y blincar
y dar las vueltas al aire

Por lo bien que lo baila la moza
que la dejen sola (bis)
Salga usté.
Salga usté, salga usté, salga usté.



JERINGONZAS3
Francisco Micó y su hija Elvira.
Navalón

salga usté,
salga usté y a bailar
que la quiero yo ver
saltar y blincar
y dar vueltas al aire.

Por lo bien
que lo baila esta moza
que no baile sola
solita en el baile.

Estas son
jeringonzas del fraile
que salga y que baile
que salga y que baile.

Por lo bien
que lo baila esta moza
que la dejen sola
que la dejen sola.

La versión recogida en Navalón se interpretaba con una melodía que nos recuerda a la música de los copeos de la zona de la Mariola o al conocido como “ball de Reixos” de la vecina localidad de Moixent, en la comarca de La Costera. Se trata de unas seguidillas muy lentas. La Colla Brials interpretó esta pieza en el disco La tradición en Enguera y Navalón, dónde además se puede escuchar un breve fragmento con los informantes originales.

NOTAS:
1 La versión más antigua conservada es una giringonça publicada en Sevilla por el vihuelista Miguel de Fuenllana, en 1554, en la obra titulada Orphenica Lyra..
2 COLLA BRIALS (2004), CD Énguera y La Canal, música tradicional valenciana. Colección “La tradición musical en España” volumen 34. Tecnosaga.. Pista 18

3 COLLA BRIALS (2007), CD La tradición en Enguera y Navalón, Cambra Records,. Pista 18



Música y baile: la copla o cantar

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MÚSICA Y BAILE: LA COPLA O CANTAR (I)
(Extracto del libro Música y tradición en Énguera y La Canal)


En la sociedad rural era muy frecuente el canto espontáneo que acompañaba las más variadas tareas y situaciones cotidianas. Los más numerosos son sin duda los que acompañan las labores y menesteres habituales, que no conocían acompañamiento alguno. En el ámbito festivo era habitual buscar mayor disfrute y diversión acompañando el canto con algunos instrumentos. La mayoría de estos géneros musicales, a pesar de presentar distintas funciones y contextos, tienen en común el texto que les sirve de soporte literario: la copla o, para evitar confusiones con las canciones que entonan las tonadilleras andaluzas actuales, el cantar. Se trata de una estrofa de poesía popular, breve, que constituye en sí un texto con significado completo. Desde el punto de vista de la métrica, encontramos tres tipos de cantares que explicaremos más adelante: la seguidilla, la cuarteta y la quintilla.

Los cantares son, con diferencia, los textos poéticos más habituales en la tradición oral. Sirva como ejemplo las abundantes recopilaciones de los primeros folcloristas españoles, como la de Melchor de Palau con más de 7000 cantares recogidos de viva voz a finales del siglo XIX, o la de Rodríguez Marín, publicada en 1882, con más de 8000 coplas1. Tal abundancia demuestra que el cantar es la estrofa que mejor se adapta a las necesidades expresivas del ingenio popular.

La copla o cantar es un texto que condensa en sólo cuatro versos, tal vez cinco, la temática más variada. El verso de arte menor y la rima asonante facilitan la improvisación, con lo que su creación no requiere grandes dosis de virtuosismo y están al alcance de una amplia mayoría. Muchas de estas coplas improvisadas nacen y mueren en el mismo instante de ser cantadas. Otras sin embargo son retenidas en la memoria colectiva. Y ello nos lleva a hablar del concepto de literatura popular y del “pueblo” como creador. En todo este asunto hay quizá una deformada visión romántica heredada de los primeros folcloristas, que se acercaron a la tradición oral desde un punto de vista idealizado, en busca de las esencias patrias que supuestamente residen en el espíritu popular. El pueblo, no existe como entidad creadora. Detrás de cada breve copla, por insignificante y fútil que sea, hay un autor con mayor o menor calidad literaria, alguien en concreto que sin embargo ha quedado en el anonimato. La creación de cada copla no puede ser colectiva. Lo colectivo es su transmisión oral de generación en generación, quizá con variaciones y modificaciones, lo que convierte estos cantares en piezas tradicionales.

A. EL BAILE SUELTO.

En La Canal, al igual que en todo el sureste peninsular, el baile suelto espontáneo se basaba en estos tres géneros: seguidillas, fandangos y jotas. La principal diferencia con manchegos y murcianos estriba en el tempo: las melodías valencianas se suelen interpretar con un ritmo más pausado, por exigencia de las mudanzas de baile que las acompañan.

Pero antes de pasar a clasificar los distintos tipos de cantares o coplas, se hace necesario hablar, aunque sea de manera superficial, de algunos aspectos musicales. El más importante de los instrumentos que han acompañado y acompañan a estas estrofas en nuestra tradición musical es la guitarra. Aunque durante todo el siglo XIX el instrumento fue cambiando de forma, mutando el tamaño de su caja de resonancia y alterando el número de cuerdas, hasta nuestros días no ha cambiado su papel principal: el de ejecutar un acompañamiento musical básico que marque los acordes de la armonía del canto.



Desde bien antiguo se toca popularmente combinando rasgueos y golpeados en la tapa. Los tocadores populares solían aprender miméticamente las diversas posturas de los acordes y algunas melodías punteadas sencillas. A cada postura se le asignaba un nombre popular: tocar por ‘riba, por ‘bajo, por la prima, al tres...

De menores dimensiones que la anterior, se conoce en Valencia el guitarró, llamado en La Canal y otras comarcas castellanohablantes, guitarrón. En la zona, tienen cinco cuerdas y están afinados una cuarta más aguda que la guitarra: la prima al aire da un La. Su rasgueo, redoblado y circular, se consigue alternando hábilmente el índice con el pulgar.

Según los testimonios de la abundante literatura costumbrista, los instrumentos más antiguos encargados de ejecutar las melodías en las rondallas valencianas fueron la cítara o citra y la octavilla, que empezaron a ser sustituidos paulatinamente en el s. XIX por laúdes y bandurrias. La cítara es un instrumento recientemente reincorporado a las rondallas valencianas, gracias al etnomusicólogo Carles Pitarch Alfonso, quien hizo construir varias cítaras según el modelo de una conservada en Morella pero fabricada por Telesforo Julve, a principios del s. XX en la ciudad de Valencia.. Se trata de un cordófono de tres órdenes, cuya dificultad de ejecución reside en que cada orden tiene tres cuerdas: dos metálicas que dan la misma nota y una tercera entorchada que da la octava baja. La octavilla se ha recuperado también gracias a los modelos que aún se construyen en Casasimarro (Cuenca). Jordi Rafael Aura Estevan, miembro del Grup Ramell de Castelló de la Plana, ha localizado recientemente varios de estos instrumentos antiguos en las comarcas septentrionales. Por otro lado, también era frecuente en La Canal el uso del violín, bien junto a los anteriores o bien como único acompañamiento de guitarra y guitarrón, aunque este instrumento es poco usado en las rondallas actuales.

Con la difusión de las bandas de música, a imitación de las bandas militares, los anteriores instrumentos de melodía entran en decadencia. Las rondallas de cuerda desaparecen como formaciones estables y pasan a ser ocasionales. Los aficionados a tocar un instrumento tienen ahora un nuevo espacio donde hacerlo: todos los pueblos de La Canal tienen banda de música. Aparecen las rondallas mixtas: además de los anteriores de cuerda se añade algún instrumento de viento, especialmente en los cantos de ronda, en busca de una mayor sonoridad en las calles.



A finales del s. XIX y principios del s. XX se usa un nuevo instrumento para la melodía: el acordeón. Los primeros acordeones fueron los llamados diatónicos o de botones. En la última década del s. XIX tenemos documentada la existencia en Énguera de una rondalla mixta, llamada “La Jubalina”, formada por guitarras, bandurrias, laúdes, flauta travesera, clarinete y acordeón, dirigida por Joaquín Miralles, “el tío Figa”, maestro de una de las dos bandas de música que entonces había en la villa, y que interpretaba principalmente piezas de baile agarrâu.


Los instrumentos de percusión son muy abundantes en nuestro folclore. En La Canal y otras comarcas valencianas era muy frecuente acompañar los cantos con instrumentos populares de percusión. Un primer grupo lo constituyen aquellos cacharros domésticos, que sin ser verdaderos instrumentos musicales, son susceptibles de marcar ritmo: un almirez golpeado por su maneta, dos cucharas, la botella labrada, los guerretes2 o estrévedes percutidos por la paleta o por las estenallas, un cántaro y una espardeña, alborga o alpargate. Entre todos los de este grupo hay que destacar el garbellet o garbillico del arroz, rascado con una cuchara o con una perra gorda, usado junto a la guitarra o en sustitución de ésta, que otorga a la música serrana un aire particular con su rotunda sonoridad.

Un segundo grupo lo constituyen los instrumentos de fabricación casera: la caña badâ, golpeada con la palma de la mano en un extremo para hacer vibrar el extremo opuesto rajado; la zambomba o pandorga, realizada con una piel de conejo que, lanzada con fuerza contra una de las paredes del corral, se había curtido al sol, instrumento indispensable en cualquier canto navideño; los cañutos rascados con una postiza o castañeta, que producen un repiqueteo más ágil que el de las castañuelas; las sonajas, que producen un sonido metálico al chocar sus chapas. A veces se utilizaban los cascavillos de las caballerías, sobretodo en los cantos de ronda. Las panderas y las postizas se solían comprar por ser de fabricación más compleja.

Respecto a este último instrumento, hemos de señalar que eran habitualmente colocadas sujetas en el dedo del medio (corazón), aunque los bailadores de cuenta las llevaban en el dedo gordo (pulgar). En los caseríos serranos, eran las mujeres las encargadas de hacerlas sonar, mientras los hombres hacían billotas, es decir chasqueaban sus dedos.


Notas:
1.- Ambas colecciones contienen, además de cuartes, redondillas, seguidillas y quintillas, algunos pocos cantos con otros patrones métricos que no son propiamente "cantares".
2.- "guerretes": diminutivo de "guierros", hierros.